Elegir la almohada ideal

Un descanso reparador depende en buena parte de la almohada que utilicemos.
Ya que pasamos una buena parte de nuestra vida durmiendo, aproximadamente la tercera parte de nuestra existencia, es preciso que tanto el colchón como la almohada, las sábanas y las cobijas se adapten a nuestras necesidades. En la siguiente nota aprenderás cómo elegir la almohada ideal para descansar como es debido.

La postura que usamos para dormir y la complexión física son dos cuestiones que no debemos dejar de lado en el momento de optar por una almohada y no otra. Es preciso saber que, cuando nos acostamos, la columna vertebral debe quedar recta, al igual que ocurre cuando estamos parados. Desde el comienzo de las cervicales hasta la cadera ha de quedar bien alineada.

Es necesario siempre dormir usando almohada para que nuestros músculos descansen y se relajen. Por el contrario, acostarse toda la noche sin ella es igual a pasar la jornada completa con el cuello girado hacia un lateral.

En esta zona hay una gran cantidad de ligamentos, articulaciones y músculos que se van tensionando durante el día, por eso es vital que se relajen durante las 8 horas (ideales) que dormimos. Si no es así, al levantarnos nos duelen y no nos permiten realizar nuestras actividades cotidianas.

Si duermes usando una buena almohada evitarás:

  • Dolores de cuello, espalda u hombros
  • Ronquidos y silbidos
  • Problemas para respirar
  • Dolores en las extremidades superiores
  • Estornudos
  • Insomnio
  • Pesadillas

El material de la almohada

Los 3 materiales más recomendados para una almohada son:

  • Fibra
    Cómoda, fresca y transpirable. Permite que la circulación del aire favorezca la absorción de la humedad. Se puede lavar y eso sirve para mantener la higiene durante el descanso.
  • Viscoelástica
    Se adapta a la forma de la cabeza y es termosensible. Es decir, que proporciona un apoyo perfecto a la nuca y sirve para descansar por completo la zona cervical.
  • Látex
    Suave y agradable, su estructura interna de células abiertas permite más ventilación e higiene.

Cabe destacar también que una almohada tiene un tiempo útil de duración. Entre dos y tres años es lo máximo que se puede usar, pasado ese periodo de tiempo es necesario comprar una nueva. Esa vida depende, además, de la cantidad de veces que la lavemos.

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