Orlando Maya, personaje de El Diario

Nota publicada en El Periódico El Diario (de Pereira) por el periodista Ángel Gómez Giraldo en la sección dominical, personaje de la semana

 

Soberano reconocimiento

No es sino ver a Orlando Maya sentado sobre la silla de un escritorio de metal gris, con un fondo de colchones arrumados hasta una altura por encima de su cabeza, para uno darse cuenta que es el propietario gerente de la Fábrica de Espumas y Colchones El Rey, que ocupa amplia sede en la vía a Cerritos, vecina de la estación de servicios Santa Bárbara.
Al mirarlo así con esa actitud de plenitud envidiable parece ser efectivamente el rey de los colchones en Pereira.
Su rostro limpio de angustias, piel clara que heredó de su estirpe paterna, toda antioqueña, refleja una calidad personal que parece acorde con la razón social de su empresa y que hace referencia a un producto propio para soñar: Espumas y Colchones El Rey.
Observándolo hacer el rol de empresario exitoso, dando órdenes desde su oficina uno puede colegir que se siente rey de un trono que él mismo construyó con emprendimiento y audacia.
Algo más, si se le mira más detenidamente aún se le puede ver marcada en el rostro de hombre al cual le quedan muchas papeletas de juventud para explotar, esa satisfacción en gran formato que le produjo el reconocimiento que hace poco le hizo Copesa, Corporación para el Progreso Económico y Social de Risaralada, en el marco de la celebración de los 42 años de esa entidad creada por otro hombre que cree que el estímulo es factor importante para despertar el interés para avanzar en el desarrollo industrial, empresarial y económico de la ciudad y el departamento: Bernardo Gil Jaramillo.
Sin presumir de nada porque ya todo lo tiene, Orlando, el hijo de espíritu y mente desarrollada de Pedro José Maya y de Arnobia Parra, quienes se hicieron esposos por obra y gracia de un gen de fidelidad heredado, pide a uno de sus subalternos que le prepare dos tintos aromatizados con el buen gusto de la casa y me hace llegar uno a mí y otro al reportero gráfico del periódico que me acompaña con esa negra caderona y de gran cañón con ojo caliente para atrapar paisajes a gran distancia. Me refiero a la muy moderna y manosseada cámara digital.

 

Usted no es pereirano raizal…
Como le digo a todo el mundo, nací en Cartago pero soy de esta ciudad. De Pereira.

 

¿Desde siempre hombre de empresa?
Como que primero fui artesano. Siendo casi un niño ya me las tenía que ver con el público en el almacén que abrieron mis padres en este mismo sector de Cerritos. Se conoció como Artesanías Maya.

 

¿Fue un buen negocio?
Creo que terminamos mal porque al llegar la crisis económica del año 1992 el negocio familiar desapareció y yo fui persona declarada en quiebra.

Pero me han dicho que usted es un hombre ambicioso y de acción permanente…
No le han mentido. Le cuento que por circunstancias de la vida o por buena suerte resulté asesorando en ventas a un distribuidor de sofás para salas de recibo e invitado por el mismo fui a conocer la fábrica en Palmira (Valle). De todo esto me llamó la atención la espuma, materia prima para fabricar muebles para decorar apartamentos y viviendas y pensé que podía hacer algo de buena calidad con ella y de estas ideas apareció más tarde aquí mismo donde nos encontramos la Fábrica de Espumas y Colchones El Rey, un producto totalmente pereirano para todo el país. Esto fue por allá en el año 2005.

 

¿Qué lo impulsó a crear empresa en grande, pues estas instalaciones son demasiado amplias y con actividad permanente?
Recordaba mientras estuve de ocio que siendo un jovencito le había dicho a mi mamá que no me resignaría a seguir viviendo en la pobreza y sin las comodidades del mundo moderno.

 

¿El capital para abrir la fábrica?
Un poco más de $ 35 millones confianza de los amigos pudientes. Ni un centavo de la banca oficial o privada.

 

De tour
Luego guiado por Orlando hago un tour por los talleres y planta de producción y a uno se le abren los ojos viendo tanta maquinaria y actividad humana.
Máquinas acolchadoras, multiagujas de última generación importadas de Italia. Otras estampan, intertelan y procesan con la supervisión de operarios, hombres y mujeres jóvenes.
“Para la producción de Colchones El Rey se combina lo artesanal con la tecnología y lo que se hace es un trabajo en línea, porque se cose y se plastifica para un colchón ortopédico, resortado de excelente calidad, con elementos que se producen aquí. Solo llega de afuera la tela”, asevera el señor Maya.

 

¿La familia trabaja unida?
Siempre ha sido así, primero con mis padres y hermanos, ahora con mis hijos Diego Felipe, Carlos Andrés y Natalia. En casa queda solo mi esposa Dora Giraldo porque el amor ni el sentimiento se pueden meter al negocio porque fracasa, dicen.

 

¿De quién heredó el talento para los negocios?
-Creo que de Daniel Castro Maya, un pariente que compraba buñuelos a 200 pesos y los vendía a 400. De eso vivía.

 

¿La producción actual?
Es de 350 colchones diarios que se comercializan en todas las ciudades del país.

Ahí donde lo ven tan fortachón y seguro de sí mismo, Orlando Maya llora a mares la noche del día viernes. “Ángel, es que cuando llego a casa al concluir la semana laboral pongo a cantar a intérpretes que ya están en el cielo como Leonardo Fabio, Sandro y Juan Gabriel y es inevitable hacerlo porque el que evoca termina llorando”.
La entrevista termina poniéndose demasiado caliente gracias a una segunda tanda de tintos que ordena Orlando. Tinto tan negro y caliente que no parece hecho en la cafetera eléctrica sino en los mismos infiernos. Así es mejor recurrir a la despedida. Sin duda Orlando Maya seguirá el mismo ritmo de trabajo y ufanándose del título de realeza que le ha sacado la razón social de la fabrica de Epumas y Colchones El Rey.
Lo dejo en compañía de Jairo Muñoz, hombre capaz de atajar huracanes pues es el asesor espiritual de Orlando Maya.

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